La catedral vieja de Salamanca

La catedral vieja de Salamanca empezó a construirse a mediados del siglo XII con las directrices de Pedro Pérez, pero las obras en sí tardarían más de un siglo en completarse definitivamente.

Se trata de una construcción de estilo románico, con tres naves, tres ábsides y planta de cruz. Por el material utilizado, parece más una fortaleza que una catedral antigua, pero sus funciones han sido desde siempre abocadas a la religiosidad.

En su interior descansan algunas de las pinturas más famosas de la ciudad de Salamanca, como la de Nicolás Fiorentino que consta de 53 tablas pintadas donde se narra la vida de Cristo y la Virgen. El retablo data del siglo XV y fue realizado con la técnica denominada temple.

También está la estatua tallada de la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad, cuyas manos y cabeza son de bronce.

En el siglo XVIII, cuando sucedió el terrible terremoto de Lisboa, la capital portuguesa, el claustro de la catedral vieja en Salamanca sufrió varios daños, y la restauración quedo a cargo de García de Quiñones, quién implemento algunos detalles de estilo neoclásico.

Entre las capillas que se encuentran en el complejo de la vieja catedral contamos la Capilla de San Martín (en la torre de campanas), la Capilla de Talavera (la más antigua, del siglo XII) y la Capilla de Santa Bárbara (fundada en el siglo XIV).

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