Salamanca, historia de la Ciudad Universitaria 2da parte

Ciudad Universitaria Salamanca

Siguiendo con el repaso de la historia de Salamanca, llegamos al año 1218. La ciudad ya había crecido gracias a los fueros que le otorgó el rey Alfonso IX y en el año en cuestión se funden los Estudios Generales, basamento para lo que luego sería la Universidad.

La época de máximo esplendor de Salamanca llega en el siglo XVI después de varios enfrentamientos entre los señores feudales de la región. El comercio impulsa nuevas rutas, empiezan a llegar artesanos, artistas y eruditos y Salamanca es reconocida como una de las ciudades emblemáticas del renacimiento español.

La Universidad se erige como centro de cultura y saber, miles de estudiantes de todas partes del país y de otros reinos acuden a formarse en las bases humanistas e intelectuales que se desprenden de los claustros de la institución.

Las construcciones de esta época también dan cuenta del gran momento de Salamanca, con una nueva catedral de estilo plateresco que se convierte en sinónimo de este estilo artístico y arquitectónico.

Escritores, filósofos, pintores y escultores se encargan de llevar a todas partes del país y de Europa las bondades de la educación y el conocimiento de la Universidad. La ciudad crece y prospera casi sin techo.

Salamanca, historia de la Ciudad Universitaria

Ciudad Universitaria Salamanca

La historia de Salamanca está estrechamente ligada a su Universidad, una de las más antiguas de España y del continente europeo. Nació hace 2700 años a partir de un pequeño asentamiento en la parte alta del Cerro San Vicente, justo al lado del río Tormes, eran los tiempos de la denominada Primera Edad de Hierro.

Entre los rastros de pueblos prerromanos se encuentra una escultura zoomorfa (con forma de animal) llamada Toro del Puente.

Aníbal Barca atacó la ciudad en el año 220 antes de Cristo y con su escuadrón compuesto por 40 elefantes sentó las bases de la posterior victoria romana sobre pueblos antiguos. A partir de ese momento Salamanca pasa a ser uno de los puntos estratégicos más importantes de la denominada Vía de la Plata.

Su puente une rápidamente Astoga y Mérida y aún hoy sigue en pie dando cuenta del paso de los años sobre las aguas del Tormes. La caída del imperio romano en el siglo V trae 700 años de olvido para la ciudad, pero en el siglo XI el conde Raimundo de Borgoña la vuelve a poblar y en 1102 se empieza a construir la catedral románica que marcará un nuevo momento de gloria y esplendor.